Música, excentricidad, moda, actualidad y excesos, era todo lo que estaba permitido en el estudio de la calle 54 de Nueva York. Era el lugar dónde los artistas encontraban a sus musas y las musas a sus artistas, donde el arte cohabita en todos sus campos. Allí se creaba la tendencia, la moda, dónde quién quería ser alguien estaba y podía codearse entre la élite.

Abrió sus puertas en 1979 e infinidad de artistas de toda clase de gremios se reunían desde Yves Saint Laurent a John Travolta, pasando por Michael Jackson, Andy Warhol, Dalí e incluso el mismísimo ¡Donald Trump!. Pero no os penséis que el acceso estaba garantizado para todo el mundo, ni mucho menos, la selección de quién podía entrar corría a manos de Rubell, uno de los dueños. Tenía una forma un tanto peculiar de permitir el acceso, se colocaba en la puerta de acceso y seleccionaba a boleo quién quería que entrase, de esta manera tan única conseguía mezclaba famosos con gente de calle, permitiendo un hilo conductor en su estética de excesos que se conservaba en el interior. Imagino que fácil no lo tendría ya que para entrar había grandes multitudes de devotos esperando ser seleccionados, y si no, observar esta foto de la propia entrada.

No os penséis que túmulo de gente se quedaba en la entrada, no, en su interior el número de asistentes era el mismo, o incluso más. Por supuesto, curiosidades y anécdotas este local dejó infinitas. Entre ellas, tenemos que la pista de baile era una luna con cara de hombre, el cual inhalaba coca, además de la famosa e icónica fotografía de Bianca Jagger subida a un caballo blanco. Además, se cuenta que la última copa que se sirvió fue al mismísimo Stallone. La excentricidad no era que Bianca se subiera a un caballo, era todo lo que ocurría y cómo ocurría allí dentro, sus palcos eran conocidos por los encuentros sexuales y el uso ilimitado de todo tipo de droga.

Eran los años 70, la época de la experimentación, donde surgían nuevas corrientes, festivales, músicas e ideologías, donde el glamour más exótico y extravagante era llevado a tendencia y de eso tuvo mucha culpa el Studio 54.  Aquí se permitía todo, aquí se podía probar a llevar pantalones campana con un top de lentejuelas, podías romper las normas, toda moda era bienvenida y es que si no arriesgabas entonces ¿cuándo lo iban a hacer?

Tendencias que se pueden observar en las alfombras rojas de hoy en día, logrando un renacer del más puro estilo Glam. Los trajes masculinos al estilo de Diane Keaton, prendas doradas como Blondie, tejidos tornasolados, purpurina en maquillajes, pantalones acampanados, plataformas… Seguro que todas estas mezclas no os pasan desapercibidas, ya que no solo las celebrities las llevan, si no, que en nuestras tiendas de a pie se pueden encontrar de forma muy sencilla y rápida. De hecho, la serie Euphoria podría decirse que ha salido directa de este local y es que los maquillajes han sido inspirados en este movimiento o en los festivales. ¿Cuántas celebrities no hemos visto maquillándose con purpurina para asistir a Coachella? o vestidas con pantalones campana, prendas de lentejuelas y plataformas. Porque es cierto eso que dicen, la moda vuelve cada cierto tiempo adaptándose a las nuevas generaciones.

Existen infinidad de documentos que recopilan todas aquellas vivencias desde la película «Studio 54» (1998), videoclip «New York City Boy» de los Pet Shop Boys, donde se ve reflejada como era la vida dentro del local, incluso hay referencia a Bianca Jagger en su caballo blanco, incluso hace dos años, se estrenó un documental, que puedes ver en movistar+.

Definitivamente el Studio 54 fue el causante de la efervescencia de la música disco y los club nocturnos, siendo uno de los primeros en unir la vida nocturna heterosexual y homosexual. Aquí el glamour y la extravagancia era algo indispensable, algo que sólo este estudio podía permitirse.